Terapia narrativa
La terapia narrativa es el enfoque desde el que acompaño a niños, niñas, adolescentes y personas adultas con altas capacidades y otras formas de neurodivergencia. No se trata de “arreglar” a nadie, sino de comprender las historias que se han ido construyendo y abrir espacio a relatos más justos, complejos y habitables.
¿Qué es la terapia narrativa?
La terapia narrativa fue creada por Michael White, trabajador social australiano, y David Epston, trabajador social neozelandés, durante los años 70 y 80. Desde entonces se ha extendido a ámbitos como la psicología, la educación o la psiquiatría, pero mantiene su raíz en el trabajo social: una mirada colaborativa, contextual y profundamente respetuosa con las personas y sus familias.
Parte de una idea sencilla y poderosa:
las personas damos sentido a nuestra vida a través de historias.
A veces esas historias se vuelven rígidas o dolorosas:
“Soy demasiado”
“Nunca encajo”
“Si soy inteligente, no debería fallar”
“Algo en mí no funciona”
La terapia narrativa no entiende que la persona sea el problema, sino que el problema es el problema. El sufrimiento no está en quién eres, sino en la relación que se ha construido con determinadas experiencias, expectativas y contextos.
Cómo trabajo desde la terapia narrativa
A través de conversaciones cuidadosas y preguntas que invitan a pensar, trabajamos para:
Externalizar los problemas, separándolos de la identidad (“la Autoexigencia”, “el Miedo a Fallar”, “la Presión por Encajar”).
Explorar el contexto: familia, escuela, discursos sociales sobre inteligencia, rendimiento o normalidad.
Reconstruir historias alternativas, reconociendo valores, capacidades, resistencias y momentos de fortaleza que han quedado invisibilizados.
Este proceso se construye en colaboración: no hay expertos que interpretan desde fuera, sino un trabajo conjunto en el que la persona y/o la familia son protagonistas.
Terapia narrativa, altas capacidades y otras neurodivergencias
Las personas con altas capacidades y perfiles de doble excepcionalidad (TDAH, TEA, dislexia, ansiedad, etc.) suelen crecer rodeadas de mensajes contradictorios:
“Deberías poder con todo”
“No destaques tanto”
“Eres muy sensible”
“Algo falla si no rindes”
Estas narrativas generan confusión, culpa y desgaste emocional.
Desde la terapia narrativa acompaño a:
Cuestionar esas historias dominantes, sin negar las dificultades reales.
Comprender cómo el entorno influye en el malestar (escuela, sistema educativo, expectativas familiares).
Construir relatos más amables, que integren la intensidad, la sensibilidad y la complejidad como parte de la identidad, no como defectos.
Con niños, niñas y adolescentes
La terapia narrativa conecta especialmente bien con su pensamiento creativo y simbólico. Utilizo:
Metáforas creadas por ellos mismos (“la Nube del Ruido”, “el Crítico Perfeccionista”, “la Sombra de la Incomprensión”).
Exploración de contextos donde sí se sienten capaces y reconocidos.
Trabajo conjunto con las familias para revisar las historias que circulan en casa sobre las altas capacidades y la neurodivergencia.
Con personas adultas
En la edad adulta, la terapia narrativa permite:
Releer la propia historia sin culpa, especialmente en identificaciones tardías.
Cuestionar la autoexigencia crónica y el síndrome del impostor.
Reconectar con intereses, valores y deseos que quedaron aparcados para “adaptarse”.
Qué puedes esperar aquí
Un espacio sin etiquetas rígidas, conversaciones que respetan tu ritmo y tu historia, y un acompañamiento profesional desde el trabajo social narrativo, con especialización en altas capacidades y doble excepcionalidad.
Si sientes que alguna de las historias que te acompañan ya no te ayudan, podemos mirarlas juntas/os y pensar qué otras formas de narrarte son posibles.
